El Castro das Croas, erguido sobre un punto estratégico en la parroquia pontevedresa de Salcedo, constituye uno de los testimonios más elocuentes del poblamiento fortificado de la Edad del Hierro en las tierras del Lérez. Este enclave custodia la huella auténtica e in situ de los antiguos galaicos que habitaron la zona antes y durante el proceso de romanización.
Un poco de historia de este castro en Salcedo
El emplazamiento del asentamiento no fue casual. Desde su cumbre se domina visualmente una amplia franja del valle y de la ría de Pontevedra, un factor defensivo y territorial determinante para las comunidades de la época. Para reforzar esta posición natural, los pobladores del castro diseñaron un complejo sistema defensivo compuesto por potentes murallas de piedra y tierra, parapetos y fosos excavados en el terreno que entorpecían el avance de posibles invasores y delimitaban claramente el recinto habitacional del entorno exterior.
En su interior, el trazado del yacimiento revela la típica organización espacial castreña. Se aprecian aterrazamientos artificiales adaptados a la pendiente de la colina, diseñados para ganar terreno llano sobre el que levantar las viviendas y las estructuras comunitarias. Aunque el paso de los siglos y la vegetación han modelado el paisaje actual, las intervenciones arqueológicas han permitido sacar a la luz estructuras de planta circular y elíptica, cimentadas en piedra, así como abundante material cerámico y herramientas cotidianas que ayudan a reconstruir la vida diaria de sus habitantes.
La relevancia del Castro das Croas reside en su capacidad para articular la historia antigua de Salcedo. Funciona como el nexo perfecto entre las primeras expresiones artísticas grabadas en las rocas de los montes vecinos y la posterior consolidación de los poblados estables, consolidándose como una pieza imprescindible para entender cómo se estructuraba la sociedad, la defensa y el territorio en el suroeste de Galicia hace más de dos milenios.






